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martes, 19 de julio de 2011

Oscurantismo Mediático - Ensayo

Los medios de comunicación social tienen un rol fundamental en el desenvolvimiento armónico del Estado. Como el cuarto poder, tienen una responsabilidad inmensa en la tarea de informar, educar, entretener y persuadir a las masas. Es en el campo económico donde esto se ve resaltado; sin los medios en el ejercicio ético de su papel, la población y el Estado están condenados al caos.

Un pueblo, en su eterno afán de progreso, necesita de una educación elemental que lo convierta en un ciudadano crítico que observe, discrimine y no se deje engañar fácilmente por las élites que tienden a controlar los medios de comunicación social. Ejemplos de esto se hallan fácilmente en las calles, cuando conocemos testimonios en carne viva de las posturas tomadas por los ciudadanos frente al desenvolvimiento económico de una nación, en este caso, la Venezuela de hoy en día.

Desde los comienzos de la sociedad contemporánea hasta nuestros días, existen muchas pruebas sobre las omisiones y los ocultamientos de información por parte de los gobiernos y los medios de comunicación social. Un caso memorable, que luego fue destapado, es el escándalo de Watergate, en Estados Unidos, cuando el entonces presidente Richard Nixon se vio inmiscuido en un caso de corrupción, espionaje, intervención de teléfonos y compra de conciencias. De igual manera, en Colombia, hace poco menos de un año se conoció del escándalo de los teléfonos intervenidos, donde se vio involucrado el gobierno del ex presidente Álvaro Uribe Vélez.

Pero en Venezuela, en la actualidad, existen casos parecidos que no han salido a la luz pública. Los vericuetos de la política, en todas partes del mundo, muchas veces extienden su garra hasta los controles de los medios de comunicación, estableciendo y pautando agendas acordes a los designios del poder.

Actualmente, en algunos medios de comunicación masivos, no se conoce la verdad al ciento por ciento y las noticias tienden a ser pautadas y vendidas a los poderosos. Siempre los gobiernos hacen lo posible y lo imposible para tratar de filtrar las informaciones que podrían salir publicadas en los noticieros, periódicos e incluso en el internet. Esto en parte es culpa de muchos dueños de medios y periodistas que, empeñados en “prosperar” económicamente, ejercen el periodismo de una manera irresponsable vendiendo información, chantajeando, sobornando y extorsionando a los involucrados con las polémicas noticias.

Es en este mismo contexto, donde las masas, o el llamado pueblo, consiguen una preparación burda y deficiente en materia económica. Por esto, algunos medios de comunicación social se aprovechan de esta desventaja de los ciudadanos comunes para mentir, jugar con la información y desinformar. Tal es el caso del ciudadano común venezolano, el “de a pata”, el que tiene que bandearse con las pocas lochas que gana para sobrevivir. Los Medios de Comunicación ejercen un fuertísimo poder sobre su conciencia, y por ende, en su concepción de la realidad.

Un ejemplo detallado de esto se ve en el tratamiento de la información publicada diariamente en ciertos medios impresos de circulación nacional; Un titular reciente acota: “CESTA BÁSICA ASCIENDE A LOS 6000 BOLÍVARES”. Vale remarcar que esta información, en mi opinión, está irresponsablemente publicada. El titular, en términos generales, tiene una visión fatalista tomando en cuenta las fluctuaciones del valor de la moneda nacional y los cercenados salarios de los trabajadores. Sobre este contexto es donde “el de a pata” se pregunta: ¡Coño, pero si mi sueldo no me alcanza ni pa’ comé’! ¿Cómo voy a pagar 6 palos en un mercadito si gano 2?

Seguramente, muchos ciudadanos no toman en cuenta la alarma que surge luego de un titular de esta “calaña” y asimismo ignoran que ésta cesta básica está calculada sobre los precios de los alimentos en las cadenas privadas y sobre el valor del dólar paralelo (que no ha desaparecido). Ciertamente, existe el terror en las calles. Y no es solo empujado por la anarquía latente en el día a día de los venezolanos, ni por la pésima administración de los gobiernos criollos. Lamentablemente la responsabilidad de disipar temores y educar ciudadanos preparados y conocedores recae sobre la comunicación de masas. No se ve actualmente un tratamiento informativo objetivo, con verificación de fuentes y comprobación de hechos que complemente las barrabasadas informadas por los medios convencionales.

Es por esta, y otras razones más, que la opinión pública tiende a volcarse en el análisis de matrices de opinión –económicas- que son generadas erradamente. La única manera de acabar con esto es informando verazmente. Si el conocimiento formara parte elemental de nuestra idiosincrasia, tal vez el venezolano no fuera tan manipulable y no caeríamos en este oscurantismo económico que marca la pauta hoy en día.

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