Las explicaciones del repentino abandono del ritmo de publicación (exageradamente) acelerado que conseguí durante los primeros quince días del año, sobran. A pesar de esto, me excuso acotando que mis energías estuvieron enfocadas en proyectos personales, trabajo y la culminación de mi carrera universitaria. Por esto mis días sabatinos.
Ya algo libre, con tiempo de sobra para trabajar, hacer música, compartir "verdades" y dedicar a la familia, puedo sentarme a escribir casi cualquier cosa...
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Hoy, buscando un informe, pude sentarme un rato a observar a la gente que por Maracay, específicamente en la Calle Vargas cerca de la Av. 19 de Abril, conversaba y hacía referencia a varios sucesos acaecidos en las inmediaciones de ése lugar. Escuché detenidamente la conversa de tres mujeres y un hombre, mientras quien hablaba, una mujer de unos 40 años maquillada como mapache, giraba y entornaba la cabeza para mirarme con ojos pelados y preocupados al hablar mientras, yo me sentaba a esperar que abrieran la oficina.
Comentaba el hombre que hacía poco un malandro al que atraparon luego de una persecusión en carro, "a lo hollywood", le gritaba a los ojos expectantes de la locura: "¡Mírenme hoy! Mìrenme la cara. ¡Mañana aparezco muerto!".
Efectivamente, en el periódico reseñaron al siguiente día que el malandro falleció en un enfrentamiento. Pero, contrastándolo con la versión del testigo, al parecer lo ejecutaron.
Escuché varias cosas en cuanto a la inseguridad y unos casos puntuales. Ahí, en la Vargas, en menos de una semanita, le dispararon a un Comisario de la Policía (muerto), a una mujer para quitarle el carro, y a otro tipo.
"Es que hay una mafia", comentaba el señor que vio la persecución. "¿De dónde crees tu que todos esos tipos que robaron el "Transvalvcar" sacan las armas tipo comando?", reafirmaba.
600 segundos me "bastaron" para ver la sangre aragüeña empañando la justicia y el futuro de Venezuela. "Esto es todos los días. Aquí, en la esquinita, por el Banco Provincial, anoche mataron a un tipo" replicaba casi en silencio una de las señoras que según, vio el plomo desde la ventana de su cocina.
"Y hace poco, allá, unos malandros fueron a robarle al perrero los realitos y uno de los clientes estaba armado; El tipo le metió al malandro un tiro en la cabeza", el hombre hizo énfasis manoteando para irse y señaló el centro de su frente diciendo:
-"¡EN LA CABEZA!"
-"Es que la justicia en este país está..."- dijo la doña dueña del quiosco.
-"¡Vendida!"- completaron casi en coro.
Tremendo Gabo, a qué punto tenaz se ha llegado, hay que cuidarse hermano. Un abrazo y pa' delante con el blog ¡!
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