La tecnología ha influido en la vida de nuestra sociedad en casi todos los aspectos. La realización de tareas que requieren esfuerzo intelectual, por poco está relegada completamente a los ordenadores y a programas que optimizan la utilización del tiempo y recursos humanos. Desde calcular, pasando por escribir, hasta dibujar, nuestras tareas cada vez más se ven supeditadas al uso del silicio y código binario.
¿Acaso está muriendo el papel? Así parece, muchos diarios impresos han tentado con la idea de cancelar circulación, motivados por la masificación de las tecnologías de información. Expertos aseveran que el futuro de la información será dominado por las tabletas, los teléfonos inteligentes y el acceso a internet. Se escucha reiteradas veces; “el papel morirá”, “éste es el futuro del periodismo”, “quien no está en esto, no está en nada”.
Debo pecar de inocente, iluso o crédulo. Pero los beneficios y oportunidades que muchos le ven a la tecnología, a mi parecer atrofian otras virtudes de nuestro intelecto. En sus teorías, Jean Baptiste de Lamarck, uno de los padres de la evolución, desarrolló postulados que analizan el resultado de la acción del tiempo y el ambiente sobre la organización de los seres. Argumentaba que, un órgano o extremidad ejercitada se fortalece y se desarrolla, a diferencia de los órganos en desuso, que se atrofian y terminan por desaparecer.
A mi parecer, lo mismo ocurre con las ciencias y el periodismo. Cada vez usamos menos la cabeza y el instinto, y más los ojos y la impulsividad. El facilismo y el oportunismo. Es por eso que muchos profesionales (de la comunicación) viven del “refrito” (informaciones parafraseadas ya publicadas), y tienden a publicar lo que no pueden o no saben verificar, creando rumores y muchas veces mentiras. Lamentablemente, la tecnología en muchos aspectos ha sido promotora de este tipo de espíritu. Para muestra, la muerte de Lila Morillo y hace poco, de Fidel Castro.
Me han dicho varias veces que los Social Media están lleno de farsantes que se hacen llamar Periodistas Digitales, siendo unos viles guerrilleros y paracos comunicacionales. Por esto debemos, como lectores y comunicadores, tomar críticamente la evolución de la tecnología y del periodismo. Sin duda, aprovechar lo bueno y desechar la basura. Tratando de revivir esa alma pura del periodismo que estaba ligada más a las calles y menos a las computadoras.
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